Feliz Navidad 2020

No creo que descubra nada nuevo si afirmo, que como sociedad, estamos atravesando una de las etapas más extrañas y complicadas de nuestras vidas. No podemos disfrutar a gusto de la compañía de los amigos, de los compañeros y compañeras de trabajo, y no digamos de la familia. Tenemos miedo a tocarnos, a abrazarnos y a estar en contacto con otras personas. Nos preocupa la seguridad de nuestros hijos cuando van al colegio y estamos ojo avizor al estado de salud de nuestros padres y abuelos. Nos preocupan los contagios.

Esa sensación agridulce que provoca el querer hacer, sin poderlo hacer como estábamos acostumbrados y el estar, pero con precaución, y que se ha instalado en nuestra forma de vida cotidiana, ha hecho que los sentimientos estén a flor de piel y que alguna de las prioridades que considerábamos inamovibles se hayan visto relegadas, en favor del cuidado de nuestra salud y la de los que nos rodean.

Por eso, cuando comprobé el cuadrante de trabajo para el mes de diciembre y no encontré mi nombre entre aquellos que han de trabajar en Nochebuena, decidí proponerle a mi compañera Llanos un cambio de turno, para que fuera ella la que pudiera disfrutar de esa noche junto a su marido y sus hijas. Yo había decidido de antemano que no debía ir al pueblo por Navidad, para preservar la salud de mis padres. Los policías locales, como muchos otros profesionales de diversa índole, entramos en contacto diario con muchas otras personas, y a pesar de que adoptamos todas las medidas de protección posibles, no estamos exentos de correr el riesgo de contraer el dichoso virus y contagiar a quien más queremos y a quien más debemos.

Juan, no sabes lo que te lo agradezco –me dijo–, y cuando la situación mejore con la vacuna, y quieras ir a ver a tus padres, me lo dices y te hago el turno que haga falta. Pero la conversación no quedó ahí. Como muchos de nuestros compañeros y compañeras, coincidimos en que nuestra labor como policía locales en estos tiempos difíciles ha de estar más volcada en ayudar a la ciudadanía en todo cuanto necesite y precise, y más ahora que nos encontramos a las puertas de la Navidad. Unos días en los que sin duda alguna echaremos de menos a los que no podamos ver, unos días en los que la añoranza de las costumbres de años pasados nos ponga un nudo en la garganta difícil de tragar, pero que debemos dejar a un lado por el bien de todos.

Dentro de la lógica preocupación colectiva que nos invade, la ciudadanía puede estar tranquila, su policía local continuará acompañándola por las calles de nuestra ciudad, estará vigilante para que la minoría que no entiende que las normas sanitarias van con todos, cumpla con los requisitos de seguridad establecidos. Mañana, tarde y noche, sea festivo o día de trabajo, nuestro teléfono seguirá abierto para responder a cuantas preguntas se nos planteen, para atender las sugerencias que tengan a bien proponernos y para intervenir cuando así se nos requiera.

Y dentro de todo el maremagnun de noticias, no siempre agradables, con el que nos despertamos cada día, sí que me gustaría enviar en nombre de todos mis compañeros y compañeras de la policía local de Albacete, un mensaje de tranquilidad para los más pequeños de la casa: que no se preocupen, hemos establecido un operativo especial para garantizar que los Reyes Magos de Oriente puedan recorrer sin problemas todas las casas de nuestra ciudad y sus pedanías la noche del 5 al 6 de enero, y dejar junto al belén o bajo el árbol aquello que les hayan pedido. No habrá cabalgata de Reyes, pero ellos están dispuestos a no faltar a su cita anual con los niños y niñas de Albacete, y la policía local los escoltará para garantizar que puedan hacer su trabajo sin problemas.

Sin duda esta Navidad será diferente como lo ha sido el propio año, un año sin Semana Santa, casi sin primavera, con poco verano y sin Feria. Todos esperamos que las campanadas que anuncian el cambio de año, se lleven con cada tañido un buen puñado de los muchos momentos de dificultad por los que hemos transitado en estos últimos meses, y que nos dejen el anuncio de una pronta recuperación del ritmo normal de nuestras vidas.

Tenemos por delante muchas navidades y muchos años nuevos, no desesperemos que todo llegará si cumplimos con las normas que nos dictan las autoridades sanitarias, por eso no hay que preocuparse si esta Navidad nos tenemos que quedar en casa. Se lo debemos a aquellos que nos han dejado antes de tiempo, también a los que la pandemia les ha roto su esquema de vida y ha quebrado su medio de subsistencia, a los que queriendo hacerlo, no pueden trabajar y a los que, muy a su pesar, lo hacen a medio gas.

Vaya nuestro más sentido recuerdo para los primeros y nuestra solidaridad para los segundos, aunque a veces, como policías, tengamos la difícil tarea de tener que recordar a los más insolidarios, que de esta situación o salimos todos juntos, o no salimos. Nuestra responsabilidad como ciudadanos y ciudadanas es atender las recomendaciones sanitarias, y como policías locales es hacer que estas se cumplan, porque entendemos que van en beneficio de todos. Quedándonos en casa nos ayudamos a nosotros mismos y a los demás.

Feliz Navidad y venturoso año nuevo.

 


Juan. Policía Local de Albacete.